Qué mide el EBITDA
El EBITDA, siglas en inglés del beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, mide lo que genera el negocio con su actividad, antes de cómo se financia, de lo que paga a Hacienda y del desgaste contable de sus activos. Es el indicador que más usan bancos, inversores y compradores de empresas para comparar compañías con estructuras de deuda distintas.
Las fórmulas
- EBITDA = resultado del ejercicio + gastos financieros + impuesto sobre sociedades + amortizaciones.
- EBIT (resultado de explotación) = resultado del ejercicio + gastos financieros + impuesto.
- Margen EBITDA = EBITDA ÷ cifra de negocios.
- Apalancamiento = deuda neta ÷ EBITDA.
- Múltiplo = valor de empresa ÷ EBITDA.
Ejemplo resuelto
Una empresa factura 2 millones de euros y cierra el año con 150.000 € de beneficio, tras pagar 30.000 € de intereses, 50.000 € de impuesto sobre sociedades y registrar 70.000 € de amortizaciones. Su deuda neta es de 600.000 €:
- EBITDA: 150.000 + 30.000 + 50.000 + 70.000 = 300.000 €.
- Margen EBITDA: 300.000 ÷ 2.000.000 = 15 %.
- EBIT: 230.000 €, un margen de explotación del 11,5 %.
- Deuda neta / EBITDA: 600.000 ÷ 300.000 = 2 veces, un endeudamiento moderado.
Si alguien ofreciera 2,4 millones por la empresa sin deuda, el múltiplo sería de 8 veces el EBITDA.
Cómo leer los resultados
| Deuda neta / EBITDA | Lectura habitual |
|---|---|
| 2 o menos | endeudamiento cómodo |
| 2 a 3,5 | habitual en empresas maduras |
| más de 3,5 | endeudamiento elevado |
Los márgenes dependen mucho del sector: más del 30 % en software, entre el 15 y el 25 % en industria, y entre el 5 y el 15 % en comercio o restauración.
Dónde encontrar los datos
En España, todos los datos están en las cuentas anuales que las sociedades depositan en el Registro Mercantil. El Plan General de Contabilidad no define el EBITDA, pero la cuenta de pérdidas y ganancias muestra el resultado de explotación y la partida de amortización del inmovilizado: sumándolas tienes un EBITDA aproximado. Muchas empresas publican además un EBITDA «ajustado» sin gastos extraordinarios; compara siempre con la misma definición.
Lo que el EBITDA no dice
El EBITDA no es caja. No descuenta las inversiones necesarias para mantener el negocio ni el aumento de las necesidades de circulante, y una empresa con mucho EBITDA puede quedarse sin tesorería. Tampoco refleja el coste de los arrendamientos de la misma forma en todas las empresas desde la norma internacional NIIF 16. Por eso conviene mirarlo junto al flujo de caja libre.
En Latinoamérica se habla también de UAIIDA y en Estados Unidos el término es el mismo, EBITDA, con los mismos ajustes.