Valorar una acción por sus dividendos
El modelo de Gordon, formulado por Myron Gordon y Eli Shapiro en 1956, parte de una idea sencilla: el valor de una acción es el valor actual de todos los dividendos que pagará en el futuro. Si esos dividendos crecen a un ritmo constante, la suma infinita se reduce a una fórmula muy compacta.
La fórmula
Valor = D₁ ÷ (k − g)
- D₁ es el dividendo esperado el año que viene: D₀ × (1 + g).
- k es la rentabilidad exigida por el inversor, a menudo estimada con el CAPM.
- g es el crecimiento anual constante del dividendo.
Despejando se obtiene la rentabilidad implícita en la cotización: k = D₁ ÷ precio + g, es decir, rentabilidad por dividendo más crecimiento.
Ejemplo resuelto
Una eléctrica reparte 2 € por acción, se espera que el dividendo crezca un 4 % al año y exiges un 8 %:
- D₁ = 2 × 1,04 = 2,08 €.
- Valor = 2,08 ÷ (0,08 − 0,04) = 52 €.
- Si cotiza a 45 €, estaría un 15,6 % por debajo de su valor según estas hipótesis.
- La rentabilidad implícita a 45 € es 2,08 ÷ 45 + 4 % = 8,62 %.
Sensibilidad a las hipótesis
El modelo es muy sensible a la diferencia entre k y g. Con el mismo dividendo:
| Rentabilidad exigida | Valor |
|---|---|
| 6 % | 104 € |
| 7 % | 69,33 € |
| 8 % | 52 € |
| 9 % | 41,60 € |
| 10 % | 34,67 € |
Un punto de diferencia en la rentabilidad exigida cambia el valor un 25 % o más. Por eso conviene probar varios escenarios en lugar de fiarse de una sola cifra.
Cuándo es útil
Funciona con empresas maduras y de dividendo estable y previsible: eléctricas, gestoras de infraestructuras, telecos, aseguradoras, grandes bancos o SOCIMI, que por ley deben repartir la mayor parte de su beneficio. También sirve para calcular el valor terminal en un descuento de flujos de caja.
No sirve para empresas que no reparten dividendo, que lo recortan con frecuencia o que crecen muy deprisa durante unos años. Para ellas existen modelos en dos o tres etapas, con un crecimiento alto inicial que después se modera.
Consejos
- El crecimiento a largo plazo no puede superar indefinidamente el de la economía: un 2 % a 4 % nominal es una hipótesis prudente.
- Comprueba que el dividendo es sostenible: un pay-out (dividendo ÷ beneficio) por encima del 80 % o 90 % deja poco margen.
- Recuerda que en España los dividendos tributan en la base del ahorro del IRPF, con una retención del 19 %.